31 agosto, 2020

La otra cara de las noticias

MORENA, LA PEOR PESADILLA

EDITORIAL

Se ha dicho hasta la saciedad que hay ultras y moderados en Morena. Que muchas facciones coexisten en el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador. Y hasta se asegura que la peor pesadilla de los morenistas no es la oposición o una alianza PRIANRD. No, la peor pesadilla se llama Morena.

El grupo más radical lo encabeza Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, quien incluso se ve a sí misma con espolones para ser presidenciable.

Con ella se agrupan personajes como Martí Batres, entre otros de menor peso político. Pero son ruidosos, en redes sociales incluso generan tal escándalo que aturden. Antonio Attolini, por ejemplo, lo ven peleando la secretaría general de Morena.

En la parte moderada de la 4T se miran personajes como Marcelo Ebrard, canciller y quien ha salvado más de una vez el barco gubernamental en aguas procelosas. Mario Delgado está en este sector moderado, aunque hay quien arquea las cejas ante su presencia.

La jefa de gobierno Claudia Sheinbaum gravita más en el perfil moderado, y a ella y a Ebrard son a quien se ve más cerca de López Obrador. Pero caminan independientes.

Un personaje que no embona en ninguna de las dos grandes alas de Morena es Ricardo Monreal, líder de la bancada de senadores morenistas y presidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara Alta.

Monreal ha movido piezas, generado escándalos y resolviéndolos enseguida. No obstante, muchos todavía recuerdan que en 2018 aceptó el escarceo con ajenos a Morena para una posible candidatura en la CDMX. Pero conoce la política y olió el triunfo de AMLO, por lo que obtuvo la nada despreciable posición en el Senado. Desde ahí toma algunas decisiones que podrían ser útiles en el futuro, en su futuro.

En los pasillos morenistas temen un cisma. Una ruptura rumbo al 2024 y la elección del 2021 irá prefigurando quiénes se irán de Morena.

Abandonar en estos momentos el trasatlántico de la 4T es suicida. Por eso cada quien vela armas y juega su juego de espejos. El movimiento interno está a todo lo que da, lo mismo que las traiciones, zancadillas y todo lo que se pueda para fortalecerse unos y debilitar al otro grupo.

¿AMLO ignora las aguas revueltas? No. Las deja correr y cuando llegue el momento dará el manotazo que siente en su sitio a cada quien.

Punto y aparte. ¿Qué rol juega Dante Delgado y Movimiento Ciudadano en la ecuación de Morena?

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